2011

Pensé que ya era tarde para escribir un post haciendo un análisis del 2011, pero luego de leer el post de Sil me dieron ganas de hacerlo ahora.
A principios del 2010 hice un post, desafío 2010, en cual me proponía realmente ponerme las pilas con el traductorado. Para eso hice una lista de todas las materias de la carrera, para poder disfrutar tachando las aprobadas.

A principios del 2011, empecé el año con un anotador que me regalaron en un curso para traducores que se convirtió en agenda, en la cual escribí (en la primera página y con letras grandes) mi objetivos para ese año:
* Sacar el pasaporte
* Graduarme
* Comprarme una netbook
* Terminar de pagar la netbook

Sabía, al empezar el cursado de ese 3er y último año, que era casi imposible graduarme. Sabía que todavía me quedaba una materia de 2do año pendiente. Sabía que el cursado consistía en 11 (!) materias. Todavía no encontré a nadie que estudie cualquier otra cosa y haya tenido igual cantidad o más materias que yo. Y ojo que no lo elegí así: las 11 materias son obligatorias y correspondientes al último año. Incluso eran 10 obligatorias y 1 opcional. Pero me vieron la cara, y justo cuando llegué a 3er año, la hicieron obligatoria.

Anyway, decidí poner esa meta igual. Fue una forma de decir: “fuerza, que queda poco, un último tironcito”. Y mierda que hice fuerza este año. Más de una vez sentí que no daba más que iba a tener que postergar la carrera por un tiempo, que ya no podía cursar más.

Fue un año como tantos otros anteriores: nervios, gastritis, mucho sueño, no bancar a mis compañeros, análisis de sangre, médicos, pastillas, psicólogas, etc.

Pero hubo cosas buenas también, personas que conocí, o conocí mejor, que me hicieron muy bien. Gracias a la profe Silvia, por sus palabras de aliento. Gracias a Natán, por obligarme a ir al Bar Orsai. Gracias a Hernán, por supuesto, por crear Orsai. A mi médica clínica Gloria, por devolverme la fe en su profesión. A la profe particular Teresita, por ayudarme a aprobar la materia más odiada. A todos los del Círculo Escéptico Argentino, por ser tan… escépticos. Y divertidos, interesantes y demás.

Ahora veo esa lista del 2011, y veo todo tachado excepto graduarme. Pero no me pongo mal porque veo la lista de materias y veo que faltan rendir solamente 7.

Y entonces imagino todo lo que puede llegar a pasar este año: graduarme, buscar trabajo, conseguirlo, mudarme con mi novio, viajar, etc.

 Life. The thing that starts when you finish your studies.

3 días, 8 programas y 2 mensajes de error más tarde…

Viene Daneel y me dice: “¿te parece subtitular este video? Es cortito y al punto.”

Sabía que la peor parte  no iba a ser tanto traducir como sincronizar los subítulos, lo que no sabía que es mucho peor que esos dos procesos iba a ser “pegarle” los subtítulos al video.

A todo esto, una vez, hace como un año, yo ya había pasado por todo este “kilombo” para hacerle los subtítulos a un video que me había pedido Proyecto Sandía. Pero eso fue en la PC, y estando ahora en la netbook y en la casa de mi novio, no podía recordar que software había usado y que pasos había seguido.

En los borradores del blog encontré un par de links de cuando me propuse hacer un tutorial al respecto, pero ninguno ayudó. Así que esta vez me voy a poner más estricta conmigo misma para hacer este post lo más completo posible, para que ayude a los que tengan el mismo problema que yo, y sobre todo, para ayudarme a mí misma cuando me pase lo mismo.

  ————————————————————–

Con pocas ganas de estar toqueteando el software, empecé viendo el video en YouTube mientras que anotaba lo que escuchaba en un bloc de notas. Lo cómico es que algunas oraciones iban apareciendo en inglés y otras ya traducidas al español. Luego bajé e instalé el programa para hacer subtítulos: Subtitle Workshop. Además utilicé Jdownloader para bajar el video de YouTube. Este programa bajó el video en 3 formatos: .flv, .mp4 y otro que no viene al caso.

Intenté subir alguno de estos al SW y me daba un error: “File is not a valid video file”. Pensé en convertir el .mp4 a .avi, pero recordaba vagamente haber tenido el mismo problema, así que lo googleé y resulta que necesitaba codecs. Ahí salta mi  novio y me dice “cuando instalás el BSPlayer te baja todos los codecs que necesitás”. Así que bajo el BSPlayer, y en el medio de la instalación me avisa que necesito media tonelada de codecs, pero hete aquí que los mismos serían utilizados SOLO con el programa mencionado y no afectarían los demás programas. Ya que estaba terminé la instalación y probé nuevamente abrir el archivo de video con el SW, pero no hubo caso.

Mis propias notas me recomendaban bajar el K-Lite Mega Codec Pack, así que me hice caso y lo instalé. Por suerte, el SW empezó a cargar el MP4.

Así, en unos 45 minutos terminé de marcar cada uno de los segmentos y pegarles o escribirles lo que correspondía.

Ahí fue cuando le pregunté a Daneel si realmente debía pegar los subs y cómo. La cuestión era que aunque YouTube te deja agregarlos luego, de esa forma a veces no aparecen por default y hay que apretar en CC para que aparezcan. Él me dirigió a un tutorial que sugería usar un programa llamado Auto Gordian Knot. Lo bajé e instalé, pero acá sí que no había forma de hacerlo funcionar con un .mp4: tenía que convertirlo a .avi.

Entonces, bajé un programa que ya había utilizado muchas veces en mi PC para convertir archivos, el superpoderoso… SUPER. Convertí el archivo a .avi, y lo subí junto con los subtítulos al Auto Gordian Knot, y “empezar trabajo”. Muchos minutos después: “EXCEPTION: Unsupported audio type”. Y del archivo output ni noticias.

Me tomé el trabajo de convertir otra vez el .mp4 a .avi, esta vez con otro tipo de audio, uno que todos conocemos, .mp3. No hubo caso, mismo error. Busqué entre los comentarios del tutorial que recomendaba ese soft, muchos con el mismo problema que yo, ninguna solución.

“A la mierda el Auto Gordian Knot”, me dije, y empecé a googlear alguna otra forma de “pegar” los subtítulos al video.

Almighty Google me lleva al Vidmex. El tutorial parecía sencillo así que lo instalé. Me advirtió que era un trial y no una full version, pero pensé “total, lo uso esta vez nada más”. Subo video, subo subs, preview: algo rarísimo, los subtítulos iban al mismo tiempo que el sonido, pero la imagen se atrasaba (!).

Como no era un atraso que dificultaba el entendimiento, le dije a Daneel “ya fue, lo dejo así”, pero cuando me dispongo a comenzar el proceso, el Vidmex me avisa que solo podría convertir 3 segundos de video, ¿3 segundos? ¿Qué clase de trial es ese?

 ————————————————————–

¿Van entendiendo por qué me llevo 3 días, no? Por cada cosa como esa tenía que despejarme un poco, ir a 9gag, algo para distraerme y no tirar la netbook por los aires.

No fue la primera vez que pensé: “si largo esto acá, todo lo que hice fue al pedo”.

Nuevamente busqué algún tutorial, pero que esta vez fuera con software gratuito. Y encontré este tutorial, que fue la salvación. Casi.

El tutorial consistía en bajarse el programa Virtual Dub, un filtro para este, y otro programa, DivXLand Media Subtitler, que según el tutorial servía para cambiar el formato, color, tamaño, etc. de los subtítulos. Así que decidí saltearme ese paso. También me salteé el preview. Luego de un guardar como, y unos cuantos minutos de trabajo (¡recordemos que el video era de 1 minuto!)… Apareció el archivo nuevo (¡yeah!), lo abrí y … ¡NO TENÍA SUBTÍTULOS!

Nuevamente conté hasta 10 y me puse a hacer TODO de nuevo, seguí todas las instrucciones al pie de la letra, inclusive esa que decía “tamaño de fuente 36″. Cuando el proceso terminó obtuve un archivo, (¡yeah!), con subtítulos, (¡yeah!), pero estos eran tan grandes que tapaban la mitad del video, aunque el video estuviese en pantalla completa.

Esta vez, sabiéndome cerca de la victoria, repetí el proceso pero modificando el tamaño de la fuente. Y pude festejar el tener un video hermosamente subtítulado. Por un rato. Porque cuando lo empecé a subir a YouTube, el mismo me decía que iba a tardar 300 minutos en subirlo. Definitivamente algo estaba mal. Resulta que el archivo que estaba intentando subir pesaba 700 Mb.

Ahí mi novio me sugirió convertirlo nuevamente a .mp4. Hice eso, y pude subirlo lo más bien. Le avisé a Daneel que le pusiera la información necesaria (título, descripción, etc) y lo largara, y él decidió hacerlo al día siguiente. Pero para mi disgusto, al ver el título que le había puesto me di cuenta que había traducido mal una de las dos palabras más importantes. Por suerte Daneel me calmó diciéndome que no estaba tan mal mi traducción, que no tenía que hacerlo todo de nuevo. Menos mal.

Resultado.

Un mail

El sábado 29 fuimos con mi amigo y cliente Natán a la inauguración del bar Orsai. La intención fue conseguir un autógrafo del cerebro detrás de todo el fenómeno Orsai, Hernán Casciari. Entonces llevamos la nro 1, la primera, la edición limitada, la que tiene mi nombre en la contratapa, la que compré sin saber qué era exactamente.

 

La noche supero ampliamente nuestras expectativas: comenzamos pidiendole un autografo a Horacio Altuna, luego eso nos dio el coraje para pedirle lo mismo a Hernán y a Carolina Aguirre. Imaginensé mi felicidad cuando Hernán me preguntó mi nombre y le dije “Gabriela en el DNI, pero me dicen Abby”, y me contestó: “¡Ah! ¡Sí, Abby, yo conozco a todos los distribuidores!”. No le creí, por supuesto. Ahí aprovechamos para hacerles unas preguntas y Natán preguntó por Pedro Mairal, y Hernán dijo que es el que “se parece a D’Artagnan”.

Luego, cuando le fuimos a pedir que nos firme su artículo a Carolina, le comenté que yo era @abbyferrari y que seguía su  twitter y su blog Wasabi, por lo que me comentó que se acordaba de haberme contestado unos replies unos días antes y además del “con mucho cariño” (mentiroso) que le pone a todos me agregó “y el malhumor de siempre” al cual ya estoy acostumbrada pero que me hace reír siempre. Es como siempre digo, hay personas que son graciosas cuando se quejan.

Cuando finalmente encontramos a Pedro Mairal, no podíamos creer su simpatía, o será que a esa altura de la noche ya todos teníamos algo de alcohol en la sangre. Charlamos un rato y por eso me escribió en su artículo, llamado justamente “Un mail”: “para que me distribuya por los pagos rosarinos”. Nos reímos todos cuando cada vez que firmaba volvía a preguntar qué día era, cosa que a todos nos costó responder. Le preguntamos si había más narradores en el bar que no estábamos reconociendo: a esa altura queríamos completar la revista con la mayor cantidad de firmas, ya sean ídolos personales nuestros o no. Era como llenar un álbum de figuritas.

Así fue que Pedro Mairal nos fue a buscar a Alejandro Seselovsky y hablamos un rato con él. Aguantame que lo leo de nuevo porque todavía no me lo creo.

También nos pusimos a hablar con Xtian, más que nada sobre traducción, y luego con José Playo, al que conocíamos por su twitter y su blog, Peinate que viene gente. Con él estaban dos jóvenes escritores/periodistas que publicaron sus artículos en la nro 3 y 4, Ana Prieto y Guido Carelli. Esto me estoy enterando ahora porque en ese momento no teníamos la menor idea quienes eran y que habían escrito. Como queríamos tener un recuerdo de ese momento con Natán se nos ocurrió pedirles que nos escribieran algo en el mail que habíamos traído impreso para usar como contraseña para entrar al bar, ese que dice: “Este correo sirve como contraseña para ingresar al BAR ORSAI el sábado 29 de octubre, desde las 20 horas. Se recomienda imprimirlo y mostrárselo al señor musculoso de la puerta. De lo contrario tendrás que mirar por la ventana.” Así que esta gente linda nos escribió: Ana en inglés, Guido sobre la victoria de Tronador (?) y José sobre lo loco de estar firmando un mail.

Así fue pasando la noche en un bar poco común, con un inodoro pintado al lado de una biblioteca, lámparas con imágenes de la revista, un menú que combinaba picadas y revistas; increpando a los dueños de porqué no podíamos probar la tan ansiada “pizza de Comequechu”, una pizza que dicen los que la probaron es tan pero tan rica, que fue la razón de que se creara esta revista.

Las cosas surrealistas no terminaron ahí, pudimos ser testigos de @maruchinha jugando a las palmas con la hija de Hernán o a @pvncho enterándose que es familiar lejano de Comequechu.

¿Vieron cuando no pueden decidir que parte de la noche fue “la mejor parte de la noche?”

Si llegaron a leer hasta acá y todavía quieren leer más sobre esta noche mágica, les recomiendo leer las crónicas de Natán y José.

Déjà vu

La gente percibe una mejora económica, una cierta estabilidad, un crecimiento. Algunos advierten que es solo una burbuja. Pero la gente no lee: la gente solo ve Tinelli y fútbol. La bonanza es solo una sensación. Pero la gente no lo sabe ni le importa. No importa si antes no le alcanzaba para comer y ahora sí; o si antes apenas le alcazaba para Punta del Este y ahora le alcanza para Miami: la gente vota con el bolsillo. La gente va y vota al mismo. A ese candidato que dice ser peronista (como si fuese una virtud). A ese que les promete que todo va a seguir mejorando.

Cuando la burbuja explota la gente va y se queja. Y le echa la culpa a los políticos. Y luego se olvida. Y luego va y hace otra vez lo mismo.

La culpa no la tienen solo los políticos. La culpa la tiene la gente.

¿1995 o 2011?

 

 

 

Del “¿qué me pongo?” al “¿quién soy?”

Un comentario de mi novio me llevó a pensar ¿me visto como quiero? ¿o como los demás quieren que me vista? ¿como me quiero vestir? — ¿quién soy? 
Ni hippie ni careta, ni punk ni princesa, ni madre ni adolescente: Yo. 
“Antes te vestías con onda” me dice. Y yo trato de definir el “con onda” y unirlo a un pantalón o remera en particular. 
Me gusta la originalidad pero no se puede ser 100% original, ¿a quién me quiero parecer? 
Como diría Freud, la culpa de todo la tiene mi madre. Entre la ropa que me regaló (suya que no usa más) y la que me regaló (comprada especialmente para mi) ya va 2/3 de mi guardarropa. Y del resto, lo poco que sí me compre yo fue teniendo en cuenta que combine con esos 2/3.  Y así de a poco hasta que un día me dí cuenta que me estoy vistiendo como mi madre!! Y lo digo sin dudar: no quiero ser mi madre. 
Quiero vestirme de otra forma, quiero empezar a vestirme como esa persona que quiero ser: la rock star, la que le importa un carajo lo que piensen los demás, una mujer segura de sí misma. 
Quiero una amiga con quien ir de compras y discutir estas cosas en detalle. Quiero un poco de frivolidad en mi vida. Entre hablar de política, de los estudios, de qué hacer para mejorar la sociedad, de cómo promover el pensamiento científico, etc., necesito un momento para hablar de que me voy a poner este finde!!